Pero si se supone que esta sea la “época más maravillosa del año” ¿Por qué me deprime la navidad?Sientes más cansancio de lo normal, te irritas con facilidad, te molesta la música navideña y no tienes deseos de asistir a ningún tipo de actividad que te inviten. Si todo eso te suena conocido es posible que sufras de depresión estacional.

Para muchos la navidad puede venir cargada de estrés, ansiedad y tristeza, sentimientos de nostalgia con esa música que te resuena en el alma y esas luces que localizan toda la melancolía que habita en tu cuerpo. Y te preguntas por qué te sucede y si eres a la única persona que le pasa, la respuesta es nonos pasa a muchos.

“Según el Instituto Nacional de Salud de los Estados Unidos, en diciembre aumentan casi en 40% los casos de depresión y suicidio entre la población.”


Por eso, además de darte mis consejos y trucos personales de cómo combatirlo; busqué la opinión profesional de uno de los mejores psicólogos y terapeutas que conozco; el Lic. Luis Hernández.

Recibí sus primeras clases por allá por el 2006 y desde sus primeras palabras, sentí una conexión con él inexplicable, era algo así como Gloria Trevi y el creer con los ojos cerrados; pero a medida que avanzaban los semestres, mi profesor se ganó con creces esa confianza y hoy a todo aquel que me pide ayuda sicológica, lo remito a su consulta.

Si andas por la vida como el Grinch y no entendías por qué o sencillamente pensabas que era puro odio a la navidad, aquí encuentras tu respuesta.


Factores que influyen

Es una época especial en la que se supone se comparte, se reciben regalos y se asiste a muchas actividades festivas, es una época donde se supone que estemos felices. Hay una presión publicitaria consumista que nos condiciona a comportarnos de forma específica durante la época e implica la culminación de un año en el cual nos habíamos trazado ciertas metas.

Pero qué pasa si esos seres queridos no están o la economía no nos ayuda con las exigencias de la época o el final del año nos hará enfrentar las frustraciones por las metas no cumplidas.

Todo esto es más que suficiente para consciente o inconscientemente meternos una presión emocional que servirá de detonante para la aparición sin aparente causa, de tristeza.

En definitiva, por la razón que sea, esta es una época en la que se despiertan emociones, que a veces no estamos preparados para enfrentar y si tenemos una predisposición instalada a sufrir de depresión o si tenemos traumas o situaciones no resueltas en nuestras vidas, esta temporada es terreno fértil para que florezca la tristeza.

¿Qué puedo hacer para combatir o transformar este estado?

Identificar el origen de esa tristeza, enfrentarla y descartar la posibilidad de algún tipo de depresión que requiera la intervención de un profesional de la salud mental.
Descartar la existencia de algo que aún no hemos resuelto en nuestras vidas.
Entender que es una época que se ha convertido en objetivo de una sociedad consumista.
Entender que no estás en la obligación de sentir esa felicidad esperada si tus condiciones reales no son las propicias.
Lograr comprender que tu felicidad no debe depender de lo que se espera de ti.
Reconocer que tienes mil motivos para sentirte agradecido y que quizás te estás enfocando en lo que no tienes.
Buscar momentos que te provoquen estados de bienestar.
Reír, propiciar cosas que te hagan reír a carcajadas, la risa genera endorfinas que mejoran tu estado de ánimo.
Elegir actividades que te generen bienestar.
No hacer cosas por compromiso u obligación.
Trabajarte interiormente y tratar de encontrar el estado de felicidad, desde adentro, no porque te lo imponga una fecha del calendario o un requerimiento social.

Consejos por: Lic. Luis Hernández
Psicólogo Clínico & Terapeuta

          
¿Ves que las razones son muchas y que no eres la única persona?

Con los años he aprendido a identificar las cosas que me entristecen, a buscar las formas y herramientas de combatir la tristeza agudizada por las fiestas navideñas. Yo ya vengo con el chip instalado de la depresión, por lo que todo se intensifica. 

No siempre me ha entristecido la navidad, empezó cuando mi madre se fue del país y se triplicó cuando mi abuela, quien era la reina de la navidad, partió de este mundo. Yo tengo factores que influyen y luego de haberlos identificado, es más fácil combatirlos.

¿Qué hago yo?

Con respeto a mi abuela que físicamente no está, trato de sentirla en mi casa, recordarla con la alegría que la identificaba en estas fechas, colgar sus adornos y tomarme en Noche Buena, el vino moscatel caballo blanco que a ella le gustaba y transformar, como nos dijo Luis, esa tristeza en un hermoso recuerdo que me acompañará mientras yo viva.

Estamos en épocas que nos permiten estar cerca de aquellos que tenemos físicamente lejos, con mi madre decoro el árbol aunque sea por video llamadas, busco, todos los años que no puedo viajar, alguien que me traiga sus pasteles en hoja y así, en mi cena de navidad donde quera que sea, el sabor de la cocina de mi madre y sus pasteles me acompaña.

Finalmente mi mayor consejo es que te rodees de amigos, esos a veces son más familia que cualquiera que lleve tu sangre. La navidad es una época hermosa que nos pone en perspectiva la vida, pero de manera positiva, aprende a mirarlo por ti, si así lo deseas, sin presiones.

Busca en tu interior un motivo para celebrar,  estás aquí,  tienes comida aunque no sea la que ves en la tv, tienes ropa que ponerte aunque no sea el último lanzamiento de una tienda, tienes salud, aun con ese dolorcito de espalda.

Piensa en todas las personas que realmente no tienen nada.


Si tus síntomas persisten o se agudizan busca ayuda profesional.
CENTRO DE PSICOLOGIA IA
Santiago, Republica Dominicana
809-226-2261
Lic. Grecia Franco